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TODA LA TIERRA HA VISTO AL SALVADOR







El 25 de diciembre celebramos el nacimiento de nuestro salvador, pero más que su nacimiento nos alegramos de saberlo humano.

Siendo el hijo de Dios se hizo pequeño para compartir la vida con nosotros, pudiendo haber nacido en un lujoso palacio lo encontramos en un humilde pesebre, sin embargo la razón de que el viniera al mundo fue solo para tener el amor de cada uno de nosotros, el aguarda día a día con ansias que nosotros nos acerquemos y le adoremos, él está ahí siempre dispuesto a escucharnos, a darnos fuerza, valor y consuelo.

La imagen de ese niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre nos hace sentir ternura, inocencia, humildad, amor, paz, alegría, gozo, perdón e inmensa felicidad.

Ojala que este 25 de diciembre no olvidemos que él debe ser el principal invitado, abramos pues de par en par las puertas de nuestro corazón, dejemos que viva en nosotros y compartamos con la familia.

¡Feliz Navidad!

EL SANTO DE ASIS




Hoy 4 de octubre nos encontramos de fiesta en Comonfort, Guanajuato porque nuestro patrono es San Francisco de Asís, un santo cuya conversión nos demuestra que haciendo lo necesario, después lo posible, luego entonces podremos pues lograr lo imposible.

A este gran Santo San Francisco de Asís se le puede describir en las siguientes estrofas:

Hombre rico en grandeza,
pero mayor fue su nobleza
dejando todo cuanto poseía,
para ayudar a aquel que debía.


De ahora en adelante, 
el mundo sería su hogar
y su hermano cualquier caminante
que buscara la paz del lugar.


Obedecía a sus impulsos,
hombre piadoso que dio buenos usos,
a la obra y a la palabra
que Dios en él sembraba.


Levanto el templo de San Damián,
no le importo mendingar
pues al orar 
esperaba un poco de pan.


Francisco convirtió la navidad
en un acto de bondad
al representar a Jesús, José y María
en el altar.


Junto con su fraternidad
anhelaba con ansiedad,
construir la Orden Franciscana un día
para predicar con armonía.


A pesar de su sufrir,
el nunca quizo huir
pues era muy feliz
con tan solo vivir.



¡FELICIDADES A TODOS LOS QUE LLEVAN EL NOMBRE DE FRANCISCO!

ANGELES CUSTODIOS




Gracias a DIOS desde niños se nos ha dado el privilegio de gozar de la compañía de un ángel custodio o ángel de la guarda, y quién no recuerda aquella oración que nos acostumbraron a rezar antes de ir a dormir, hoy 2 de octubre celebramos a estos ángeles.

Muchas veces se piensa en el ángel de la guarda como algo infantil, pero no debía ser así, pues si pensamos que la persona crece y que con este crecimiento se tendrá que enfrentar a una vida con mayores dificultades y tentaciones, el ángel custodio resulta de gran ayuda. 

La misión de los ángeles custodios es acompañar a cada hombre en el camino por la vida, cuidarlo en la tierra de los peligros de alma y cuerpo, protegerlo del mal y guiarlo en el difícil camino para llegar al Cielo. Se puede decir que es un compañero de viaje que siempre está al lado de cada hombre, en las buenas y en las malas. No se separa de él ni un solo momento. Está con él mientras trabaja, mientras descansa, cuando se divierte, cuando reza, cuando le pide ayuda y cuando no se la pide. No se aparta de él ni siquiera cuando pierde la gracia de Dios por el pecado. Le prestará auxilio para enfrentarse con mejor ánimo a las dificultades de la vida diaria y a las tentaciones que se presentan en la vida.

Por lo tanto es importante que tengamos un dialogo con él, que lo tratemos y llamemos, así se convertirá en un fiel y poderoso aliado, ya que con su ayuda podemos tener la certeza de que nos será más fácil enfrentar la vida y comprender cuál es el camino que nos lleva hacia nuestro Creador.



Ángel de la Guarda,
dulce compañía,
No me desampares,
ni de noche ni de día,
hasta que descanse 
en los brazos de
Jesús, José y María.

Santa Teresa del Niño Jesús





Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, que entró aún muy joven en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux, llegando a ser maestra de santidad en Cristo por su inocencia y simplicidad. Enseñó el camino de la perfección cristiana por medio de la infancia espiritual, demostrando una mística solicitud en bien de las almas y del incremento de la Iglesia, y terminó su vida a los veinticinco años de edad, el día treinta de septiembre 1897. Fue canonizada el 17 de mayo de 1925, por el Papa Pío XI.

Un poco de su vida…

Cuando Teresita tenía catorce años, su hermana María se fue al convento de las carmelitas igual que Paulina. La Navidad de ese año, tuvo la experiencia que ella llamó su “conversión”. Dice ella que apenas a una hora de nacido el Niño Jesús, inundó la oscuridad de su alma con ríos de luz. Decía que Dios se había hecho débil y pequeño por amor a ella para hacerla fuerte y valiente. 
Al año siguiente, Teresita le pidió permiso a su padre para entrar al convento de las carmelitas y él dijo que sí. Las monjas del convento y el obispo de Bayeux opinaron que era muy joven y que debía esperar.

Sin embargo ella lucho por conseguir lo que quería hasta que logro ingresar al convento ya en este Teresita cumplió con las reglas y deberes de los carmelitas. Oraba con un inmenso fervor por los sacerdotes y los misioneros. Debido a esto, fue nombrada después de su muerte, con el título de patrona de las misiones, aunque nunca había salido de su convento.

Se sometió a todas las austeridades de la orden, menos al ayuno, ya que era delicada de salud y sus superiores se lo impidieron. Entre las penitencias corporales, la más dura para ella era el frío del invierno en el convento. Pero ella decía “Quería Jesús concederme el martirio del corazón o el martirio de la carne; preferiría que me concediera ambos.” Y un día pudo exclamar “He llegado a un punto en el que me es imposible sufrir, porque todo sufrimiento es dulce.”

En 1893, a los veinte años, la hermana Teresa fue nombrada asistente de la maestra de novicias. Prácticamente ella era la maestra de novicias, aunque no tuviera el título. Con respecto a esta labor, decía ella que hacer el bien sin la ayuda de Dios era tan imposible como hacer que el sol brille a media noche.

¿Qué nos enseña Santa Teresita?


· Nos enseña un camino para llegar a Dios: la sencillez de alma. Hacer por amor a Dios nuestras labores de todos los días. Tener detalles de amor con los que nos rodean. Esta es la “grandeza” de Santa Teresita. Decía: “Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra. “El secreto es reconocer nuestra pequeñez ante Dios, nuestro Padre. Tener una actitud de niño al amar a Dios, es decir, amarlo con simplicidad, con confianza absoluta, con humildad sirviendo a los demás. Esto es a lo que ella llama su “caminito”. Es el camino de la infancia espiritual, un camino de confianza y entrega absoluta a Dios.

· Nos enseña a servir a los demás con amor y perfección viendo en ellos a Jesús. Toda su vida fue de servicio a los demás. Ser mejores cada día con los demás en los detalles de todos los días.

· Nos enseña a tener paciencia ante las dificultades de la vida. Su enfermedad requirió de mucha paciencia y aceptación. Sólo estando cerca de Dios el sufrimiento se hace dulce.

· Nos enseña a tener sentido del humor ante lo inevitable. Dicen que durante la meditación en el convento, una de las hermanas agitaba su rosario y esto irritaba a Santa Teresita. Decidió entonces en lugar de tratar de no oir nada, escuchar este ruido como si fuera una música preciosa. En nuestras vidas hay situaciones o acciones de los demás que nos molestan y que no podemos evitar. Debemos aprender a reírnos de éstas, a disfrutarlas porque nos dan la oportunidad de ofrecer algo a Dios.

Nos enseña que podemos vivir nuestro cielo en la tierra haciendo el bien a los que nos rodean. Actuar con bondad siempre, buscando lo mejor para los demás. Esta es una manera de alcanzar el cielo.

Nos enseña a ser sencillos como niños para llegar a Dios. Orar con confianza, con simplicidad. Sentirnos pequeños ante Dios nuestro Padre. 

Nuestra Señora de los Dolores




Bajo el título de la Virgen de la Soledad o de los Dolores se venera a María en muchos lugares, 15 de septiembre.
 
Los Evangelios muestran a la Virgen Santísima presente, con inmenso amor y dolor de Madre, junto a la cruz en el momento de la muerte redentora de su Hijo, uniéndose a sus padecimientos y mereciendo por ello el título de Corredentora.

La representación pictórica e iconográfica de la Virgen Dolorosa mueve el corazón de los creyentes a justipreciar el valor de la redención y a descubrir mejor la malicia del pecado.

Bajo el título de la Virgen de la Soledad o de los Dolores se venera a María en muchos lugares. 






NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARIA



FIESTA: 8 DE SEPTIEMBRE



"Hoy nace una clara estrella, tan divina y celestial, que con ser estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella.

De Ana y de Joaquín, oriente de aquella estrella divina, sale su luz clara y digna de ser pura eternamente: el alba más clara y bella no le puede ser igual, que, en con ser estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella. No le iguala lumbre alguna de cuantas bordan el cielo, porque es el humilde suelo de sus pies la blanca luna: nace en el suelo tan bella y con luz tan celestial, que, con ser estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella".

La fiesta de la Natividad de la santísima Virgen surgió en oriente, y con mucha probabilidad en Jerusalén, hacia el s. v. Allí estaba siempre viva la tradición de la casa natalicia de María. La fiesta surgió muy probablemente como dedicación de una iglesia a María, junto a la piscina probática; tradición que se relaciona con el actual santuario de Santa Ana.

Nace María, de la cual nacerá el mismo Hijo de Dios que nos traerá la salvación.
Mujer sencilla y humilde, pero a la vez la más grande que jamás vieron los siglos, que acaba de nacer...

¿Por qué celebrar el Nacimiento de María el ocho de septiembre?

La fiesta fue fijada el día 8 de septiembre probablemente porque, representando María el papel del comienzo o proemium de la obra de la salvación (cf. la oración de colecta de la misa), era muy oportuno celebrar su nacimiento al principio del año eclesiástico según el Monologium Basilianum. Una narración apócrifa, titulada De ortu Virginis (sobre el nacimiento de la Virgen), ponía la concepción en el seno de santa Ana el primero de mayo, y refería que Nuestra Señora había nacido, a los cuatro meses de gestación.

¡Felicidades, Madre! Felicidades por Ti, por tu nacimiento. Felicidades, Madre, porque ibas creciendo en el obscuro camino de la fe. Felicidades, Virgen peregrina, porque nos enseñas la ruta de la santidad. Felicidades, Madre, porque un día, un mes, en un lugar, de unos padres... naciste como cualquiera de nosotros y sin embargo de Ti nacería el Salvador del mundo unos años después. Felicidades, la pobre de Nazareth. Felicidades, Madre, porque todos felicitarán "a la amada, la paloma única, la perfecta". Felicidades, Madre, porque eres la cima, la altura donde reside la divinidad. Felicidades, Madre, porque eres la "Tierra de delicias" como te llama Malaquiás. Felicidades, Madre, porque eres la Madre de Dios y mía también.

San Juan María Vianney





Su verdadero nombre fue San Juan Bautista María Vianney, pero en todo el mundo es conocido con el nombre de Cura de Ars Nació en Dardilly, en las cercanías de Lyon (Francia), el 8 de mayo de 1786. Tras una infancia normal, a los diecisiete años Juan María concibe el gran deseo de llegar a ser sacerdote.

Juan María continúa sus estudios sacerdotales en Verrières primero y después en el seminario mayor de Lyón. Todos sus superiores reconocen la admirable conducta del seminarista, pero..., falto de los necesarios conocimientos del latín, no saca ningún provecho de los estudios y, por fin, es despedido del seminario. Intenta entrar en los hermanos de las Escuelas Cristianas, sin lograrlo. La cosa parecía ya no tener solución ninguna cuando, de nuevo, se cruza en su camino un cura excepcional: el padre Balley, que había dirigido sus primeros estudios. Él se presta a continuar preparándole, y consigue del vicario general, después de un par de años de estudios, su admisión a las órdenes. Por fin, el 13 de agosto de 1815, el obispo de Grenoble, monseñor Simón, le ordenaba sacerdote, a los 29 años. Sin embargo, el Santo Cura se sentía feliz al lograr lo que durante tantos años anheló, y a fuerza de tantas privaciones, esfuerzos y humillaciones, había tenido que conseguir: el sacerdocio.

El 9 de febrero de 1818, San Juan María llegó a Ars un pueblo del que prácticamente no volverá a salir jamás. 

Sólo un prodigio sobrenatural podía permitir al Santo subsistir físicamente, mal alimentado, escaso de sueño, privado del aire y del sol, sometido a una tarea tan agotadora como es la del confesonario.

Por si fuera poco, sus penitencias eran extraordinarias, y así podían verlo con admiración y en ocasiones con espanto quienes le cuidaban. Los años y las enfermedades le impedían dormir con suficiente tranquilidad.

Dios bendecía manifiestamente su actividad. El que a duras penas había hecho sus estudios, se desenvolvía con maravillosa firmeza en el púlpito, sin tiempo para prepararse, y resolvía delicadísimos problemas de conciencia en el confesionario. Es más: después de su muerte, hubo testimonios, abundantes hasta lo increíble, de su don de discernimiento de conciencias.

El viernes 29 de julio de 1859 se sintió indispuesto. Pero bajó, como siempre, a la iglesia a la una de la madrugada. Sin embargo, no pudo resistir toda la mañana en el confesonario y hubo de salir a tomar un poquito de aire. Antes del catecismo de las once pidió un poco de vino, sorbió unas gotas derramadas en la palma de su mano y subió al púlpito. No se le entendía, pero era igual. Sus ojos bañados de lágrimas, volviéndose hacia el sagrario, lo decían todo. Continuó confesando, pero ya a la noche se vio que estaba herido de muerte. Descansó mal y pidió ayuda

Ahora ya se dejaba cuidar como un niño. No rechistó cuando pusieron un colchón a su dura cama. Obedeció al médico. Y se produjo un hecho conmovedor. Éste había dicho que había alguna esperanza si disminuyera un poco el calor. Y en aquel tórrido día de agosto, los vecinos de Ars, no sabiendo qué hacer por conservar a su cura queridísimo, subieron al tejado y tendieron sábanas que durante todo el día mantuvieron húmedas. No era para menos. El pueblo entero veía, bañado en lágrimas, que su cura se les marchaba ya. El mismo obispo de la Diócesis vino a compartir su dolor. Tras una emocionante despedida de su buen padre y pastor, el Santo Cura ya no pensó más que en morir. Y en efecto, con paz celestial, el jueves 4 de agosto, a las dos de la madrugada, mientras su joven coadjutor rezaba las hermosas palabras «que los santos ángeles de Dios te salgan al encuentro y te introduzcan en la celestial Jerusalén», suavemente, sin agonía, «como obrero que ha terminado bien su jornada», el Cura de Ars entregó su alma a Dios.

SAN JOAQUIN Y SANTA ANA




Abuelos de Jesús. Su fiesta se celebra el día 26 de Julio

En Nazaret vivían Joaquín y Ana, una pareja rica y piadosa pero que no tenía hijos. Cuando en una fiesta Joaquín se presentó para ofrecer sacrificio en el Templo, fue rechazado por un tal Ruben, bajo el pretexto de que hombres sin descendencia no eran dignos de ser admitidos. Joaquín, cargado de pena, no volvió a su casa sino que se fue a las montañas a presentarse ante Dios en soledad. También Ana, habiendo conocido la razón de la prolongada ausencia de su esposo, clamó al Señor pidiéndole que retirase de ella la maldición de la esterilidad y prometiéndole dedicar su descendencia a Su servicio.

Sus oraciones fueron escuchadas; un ángel visitó a Ana y le dijo: “Ana, el Señor ha mirado tus lágrimas; concebirás y darás a luz y el fruto de tu vientre será bendecido por todo el mundo”. El ángel hizo la misma promesa a Joaquín, quién volvió a donde su esposa. Ana dio a luz una hija a quien llamó Miriam (María). Esta historia se parece a la de la concepción de Samuel en las Sagradas Escrituras, cuya madre se llamaba también Ana (1 Re 1).

Según una tradición antigua, los padres de la Stma. Virgen, siendo Galileos, se mudaron a Jerusalén. Allí, según la misma tradición, nació y se crió la Virgen Santísima. Allí también murieron estos venerables santos.

SANTIAGO APOSTOL





El 25 de Julio se celebra la fiesta de Santiago Apóstol

Uno de los doce apóstoles de Jesucristo. Era hijo de Zebedeo y hermano de san Juan Evangelista (que era otro de los doce apóstoles). Los dos hermanos eran pescadores del mar de Galilea, donde los reclutó Jesucristo; desde entonces, Santiago formó parte del círculo más cercano al maestro.

El apóstol Santiago, primer apóstol martir, viajó desde Jerusalén hasta Cádiz (España). Sus predicaciones no fueron bien recibidas, por lo que se trasladó posteriormente a Zaragoza. Aquí se convirtieron muchos habitantes de la zona. Estuvo predicando también en Granada, ciudad en la que fue hecho prisionero junto con todos sus discípulos y convertidos. Santiago llamó en su ayuda a la Virgen María, que entonces vivía aún en Jerusalén, rogándole lo ayudase. La Virgen le concedió el favor de liberarlo y le pidió que se trasladara a Galicia a predicar la fe, y que luego volviese a Zaragoza.

Santiago cumplió su misión en Galicia y regresó a Zaragoza, donde corrió muchos peligros. Una noche, el apóstol estuvo rezando intensamente con algunos o al río Ebro, cerca de los muros de la ciudad, pidiendo luz para saber si debía quedarse o huir. Él pensaba en María Santísima y le pedía que rogara con él para pedir consejo y ayuda a su divino Hijo Jesús, que nada podía entonces negarle. De pronto, se vio venir un resplandor del cielo sobre el apóstol y aparecieron sobre él los ángeles que entonaban un canto muy armonioso mientras traían una columna de luz, cuyo pie, en medio de un rayo luminoso, señalaba un lugar, a pocos pasos del apóstol, como indicando un sitio determinado.

Sobre la columna, se le apareció la Virgen María. Santiago se levantó del lugar donde estaba rezando de rodillas, y recibió internamente el aviso de María de que debía erigir de inmediato una iglesia allí; que la intercesión de María debía crecer como una raíz y expandirse. María le indicó que, una vez terminada la iglesia, debía volver a Jerusalén. Santiago se levantó, llamó a los discípulos que lo acompañaban, que habían oído la música y visto el resplandor; les narró lo demás, y presenciaron luego todos cómo se iba desvaneciendo el resplandor de la aparición. En el lugar de la aparición, se levantó lo que hoy es la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, un lugar de peregrinación famoso en el mundo entero que no fue destruido en la guerra civil española (1936-1939), puesto que las bombas que se lanzaron no explotaron, pudiéndose hoy en día verse expuestas en el interior de la Basílica.

Santiago partió de España, para trasladarse a Jerusalén, como María le había ordenado. En este viaje visitó a María en Éfeso. María le predijo la proximidad de su muerte en Jerusalén, y lo consoló y lo confortó en gran manera. Santiago se despidió de María y de su hermano Juan, y se dirigió a Jerusalén, donde al poco tiempo fue hecho prisionero.

Fue llevado al monte Calvario, fuera de la ciudad. Durante el recorrido, estuvo predicando y aún fue capaz de convertir a algunas personas. Cuando le ataron las manos, dijo: "Vosotros podéis atar mis manos, pero no mi bendición y mi lengua". Un tullido que se encontraba a la vera del camino, clamó al apóstol que le diera la mano y lo sanase. El apóstol le contestó: "Ven tú hacia mí y dame tu mano". El tullido fue hacia Santiago, tocó las manos atadas del apóstol e inmediatamente sanó.

Josías, la persona que había entregado a Santiago, fue corriendo hacia él para implorar su perdón. Este hombre se convirtió a Cristo. Santiago le preguntó si deseaba ser bautizado. Él dijo que sí, por lo que el apóstol lo abrazó y le dijo: "Tú serás bautizado en tu propia sangre". Y así se cumplió más adelante, siendo Josías asesinado posteriormente por su fe.

En otro tramo del recorrido, una mujer se acercó a Santiago con su hijo ciego para alcanzar de él la curación para su hijo, obteniéndola de inmediato.

Una vez llegado al Monte Calvario, el mismo lugar donde años antes fue crucificado nuestro Señor, Santiago fue atado a unas piedras. Le vendaron los ojos y le decapitaron.

El cuerpo de Santiago estuvo un tiempo en las cercanías de Jerusalén. Cuando se desencadenó una nueva persecución, lo llevaron a Galicia (España) algunos discípulos.

En siglos posteriores y hasta el momento actual, numerosos fieles, principalmente de Europa, recorren parcialmente el "Camino de Santiago" que les conduce a la tumba del Santo, con el fin de pedir perdón por sus pecados.





NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN







Festividad: 16 de Julio

Memoria de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, monte en el que Elías consiguió que el pueblo de Israel volviese a dar culto al Dios vivo y en el que, más tarde, algunos, buscando la soledad, se retiraron para hacer vida eremítica, dando origen con el correr del tiempo a una orden religiosa de vida contemplativa, que tiene como patrona y protectora a la Madre de Dios.

Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.

María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí [Valle de Aosta]. Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración. 

La estrella del Mar y los Carmelitas:

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

Los Carmelitas y la devoción a la Virgen del Carmen se difunden por el mundo.

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.

La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas se establecieron.

SAN BENITO ABAD



Festividad: 11 de Julio

San Benito nació de familia rica en Nursia, región de Umbría, Italia, en el año 480. Su hermana gemela, Escolástica, también alcanzó la santidad. 

Después de haber recibido en Roma una adecuada formación, estudiando la retórica y la filosofía.

Se retiró de la ciudad a Enfide (la actual Affile), para dedicarse al estudio y practicar una vida de rigurosa disciplina ascética. No satisfecho de esa relativa soledad, a los 20 años se fue al monte Subiaco bajo la guía de un ermitaño y viviendo en una cueva. 

Tres años después se fue con los monjes de Vicovaro. No duró allí mucho ya que lo eligieron prior pero después trataron de envenenarlo por la disciplina que les exigía.

Con un grupo de jóvenes, entre ellos Plácido y Mauro, fundo su primer monasterio en en la montaña de Cassino en 529 y escribió la Regla, cuya difusión le valió el título de patriarca del monaquismo occidental. Fundó numerosos monasterios, centros de formación y cultura capaces de propagar la fe en tiempos de crisis. 

Vida de oración disciplina y trabajo

Se levantaba a las dos de la madrugada a rezar los salmos. Pasaba horas rezando y meditando. Hacia también horas de trabajo manual, imitando a Jesucristo. 

Veía el trabajo como algo honroso. Su dieta era vegetariana y ayunaba diariamente, sin comer nada hasta la tarde. Recibía a muchos para dirección espiritual. Algunas veces acudía a los pueblos con sus monjes a predicar. Era famoso por su trato amable con todos. 

Su gran amor y su fuerza fueron la Santa Cruz con la que hizo muchos milagros. Fue un poderoso exorcista Este don para someter a los espíritus malignos lo ejerció utilizando como sacramental la famosa Cruz de San Benito.

San Benito predijo el día de su propia muerte, que ocurrió el 21 de marzo del 547, pocos días después de la muerte de su hermana, santa Escolástica. Desde finales del siglo VIII muchos lugares comenzaron a celebrar su fiesta el 11 de julio.

SAGRADO CORAZON DE JESUS





El señor es compasivo y misericordioso, él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. Porque el amor viene de DIOS todo el que ama ha nacido de DIOS y conoce a DIOS.

Un poco de historia…

La devoción al Sagrado Corazón tiene sus inicios cuando los santos padres hablaron del corazón de Cristo como símbolo de su amor, tomándolo de la escritura: “Hemos de beber el agua que brotara de su corazón…”
En 1670 San Juan Eudes introdujo la primera fiesta pública del Sagrado Corazón.

Sabías que…

En 1673 Santa Margarita María Alacoque comenzó a tener una serie de revelaciones que la llevaron a la santidad.

Las 11 promesas que hasta hoy en día son conocidas:

1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
2. Pondré paz en sus familias.
3. Les consolaré en sus penas.
4. Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.
5. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
6. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
7. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la misericordia.
8. Las almas tibias se volverán fervorosas.
9. Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.
10. Daré a los sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será borrado de El.
12. Les prometo en el exceso de mi misericordia, que mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que comulgaren por nueve primeros viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin mi gracia, ni sin la recepción de los santos sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.

Las condiciones para ganar esta gracia son tres:

1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción.
2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.

En Comonfort…

En la parroquia de San Francisco de Asís del municipio de Comonfort Guanajuato es tradición de cada año realizar el octavario en honor al Sagrado Corazón de Jesús que inicia con la solemnidad del Corpus Christi, cada día del octavario se realiza la celebración eucarística, posteriormente hay un momento de adoración a Jesús Sacramentado mediante una pequeña procesión dentro de la parroquia que finaliza con la bendición. Al salir del templo se escucha música que alegra, de igual forma se pueden disfrutar los fuegos pirotécnicos.

En este octavario es importante resaltar que el templo se llena de fieles de una manera extraordinaria, es una semana donde se demuestra la devoción de diversas maneras. Es una rica tradición que ya lleva varios años realizándose.



SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS EN TI CONFÍO



Antonio de Padua, Santo




                                                Presbítero y Doctor de la Iglesia, Junio 13





Fecha de canonización: 1 de junio de 1232 durante el pontificado de Gregorio IX. 

Martirologio Romano: Memoria de san Antonio, presbítero y doctor de la Iglesia, que, nacido en Portugal, primero fue canónigo regular y después entró en la Orden recién fundada de los Hermanos Menores, para propagar la fe entre los pueblos de África, pero se dedicó a predicar por Italia y Francia, donde atrajo a muchos a la verdadera fe. Escribió sermones notables por su doctrina y estilo, y por mandato de san Francisco enseñó teología a los hermanos. 

San Francisco de Asís, que encontró al joven fraile Antonio con ocasión del Capitulo general inaugurado en Pentecostés de 1221, lo llamaba confidencialmente “mi obispo”. Antonio, cuyo nombre anagráfico es Fernando de Bulloes y Taveira de Azevedo, nació en Lisboa hacia el 1195. A Los quince años entró al colegio de Los canónigos regulares de San Agustín, y en sólo nueve meses profundizó tanto el estudio de la Sagrada Escritura que más tarde fue llamado por el Papa Gregorio IX “arca del Testamento”. 

En 1946 Pio XII lo declaró doctor de la Iglesia con el apelativo de “Doctor evangelicus”. 

Estuvo algunos meses en Mesina, en el convento franciscano, y el superior de este convento lo llevó a Asís para el Capitulo general. Aquí Antonio conoció a San Francisco de Asís. 

Finalmente, Antonio fijó su residencia en el convento de la Arcella, a un kilómetro de Padua. De aquí iba a donde lo llamaban a predicar. Murió en Arcella el 13 de junio de 1231. “El Santo” por antonomasia, como lo llaman en Padua, fue canonizado en Pentecostés de 1232, es decir, al año siguiente de su muerte, por la gran popularidad que se había ampliado con el correr de los tiempos.

Nuestra Señora de Fatíma





El trece de mayo, la Virgen María 
bajó de los cielos a Cova de Iría 
Ave, ave, ave, María 

A tres pastorcitos, la Madre de Dios 
descubre el misterio de su corazón 
Ave, ave, ave, María

Haced penitencia, haced oración 
por los pecadores, implorad perdón. 
Ave, ave, ave, María 

El Santo Rosario, constantes rezad 
y la paz del mundo el Señor dará. 
Ave, ave, ave, María


Tras los dramáticos y crueles acontecimientos del siglo, uno de los más cruciales en la historia del hombre, culminado con el cruento atentado al « dulce Cristo en la Tierra », se abre así un velo sobre una realidad, que hace historia y la interpreta en profundidad, según una dimensión espiritual a la que la mentalidad actual, frecuentemente impregnada de racionalismo, es refractaria.

Apariciones y signos sobrenaturales salpican la historia, entran en el vivo de los acontecimientos humanos y acompañan el camino del mundo, sorprendiendo a creyentes y no creyentes. Estas manifestaciones, que no pueden contradecir el contenido de la fe, deben confluir hacia el objeto central del anuncio de Cristo: el amor del Padre que suscita en los hombres la conversión y da la gracia para abandonarse a Él con devoción filial. Éste es también el mensaje de Fátima que, con un angustioso llamamiento a la conversión y a la penitencia, impulsa en realidad hacia el corazón del Evangelio.

En 1917, en el momento de las apariciones, Fátima era una ciudad desconocida de 2.500 habitantes.

Allí, la Virgen se manifestó a niños de corta edad: Lucía, de diez años, Francisco, su primo, de nueve años, un jovencito tranquilo y reflexivo, y Jacinta, hermana menor de Francisco, muy vivaz y afectuosa. Tres niños campesinos muy normales, que no sabían ni leer ni escribir, acostumbrados a llevar a pastar a las ovejas todos los días. Niños buenos, equilibrados, serenos, valientes, con familias atentas y premurosas.

Llegó 1917, y Francisco y Jacinta obtuvieron de sus padres el permiso de llevar también ellos ovejas a pastar; así cada mañana los tres primos se encontraban con su pequeño rebaño y pasaban el día juntos en campo abierto. 

El 13 de mayo era domingo anterior a la Ascensión. Lucía, Jacinta y Francisco habían ido con sus padres a misa, luego habían reunido sus ovejas y se habían dirigido a Cova da Iria, un pequeño valle a casi tres kilómetros de Fátima, donde los padres de Lucía tenían un cortijo con algunas encinas y olivos.

Aquí, mientras jugaban, fueron asustados por un rayo que surcó el cielo azul: temiendo que estallara un temporal, decidieron volver, pero en el camino de regreso, otro rayo los sorprendió, aún más fulgurante que el primero. 

La Señora habló con voz amable y pidió a los niños que no tuvieran miedo, porque no les haría ningún daño. Luego los invitó a venir al mismo sitio durante seis meses consecutivos, el día 13 a la misma hora, y antes de desaparecer elevándose hacia Oriente añadió: "Reciten la corona todos los días para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra".

Los tres habían visto a la Señora, pero sólo Lucía había hablado con ella; Jacinta había escuchado todo, pero Francisco había oído sólo la voz de Lucía.

Lucía precisó después que las apariciones de la Virgen no infundían miedo o temor, sino sólo "sorpresa".

En casa, naturalmente, no les creyeron y, al contrario, fueron tomados por mentirosos; así que prefirieron no hablar más de lo que habían visto y esperaron con ansia, pero con el corazón lleno de alegría, que llegara el 13 de junio.

Los tres pequeños, profundamente golpeados por la aparición de la Virgen, cambiaron gradualmente de carácter: no más juegos, sino oración y ayuno. Además, para ofrecer un sacrificio al Señor se prepararon con un cordel tres cilicios rudimentarios, que llevaban debajo de los vestidos y los hacían sufrir mucho. Pero estaban felices, porque ofrecían sus sufrimientos por la conversión de los pecadores.

Al final de 1918 una epidemia golpea a Fátima y mina el organismo de Francisco y Jacinta. Francisco muere santamente en abril del año siguiente como consecuencia del mal, y Jacinta en 1920, después de muchos sufrimientos y de una dolorosísima operación. En 1921, Lucía entra en un convento y en 1928 pronuncia los votos. Será sor María Lucía de Jesús.

María la joven de Nazaret, la Madre.





Cierto es que María era joven cuando Dios la llama a cumplir una tarea, podríamos decir que María es como todas las mujeres con sentimientos de bondad, caridad y amor pareciera ser que Dios les da estos dones porque sabe que los necesitaran, el ser madre no es una tarea fácil, es importante reconocer a todas las madres por dicha tarea que Dios pone en sus manos, el papel de María en el plan de salvación es uno de los más importantes, siendo que ella llevaría el verbo de Dios en su seno, hoy la veneramos por haber dado la respuesta más importante, “Hágase en mi según tu palabra” podríamos decir que todas las madres hacen que se cumpla la voluntad de Dios en ellas, el hecho de crear junto con Dios vida la convierte automáticamente en portadoras de una esperanza de un aliento de Dios.

La misión de María ya estaba en el pensamiento de Dios era un hecho que Dios tenía un plan para salvar lo más hermoso que creó, al hombre, es por ello que es escogida para ser la madre del hijo de Dios, escogió a “una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María”. 

Por ello que a María la visita un Ángel, Y entrando, le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Ella se conturbó por estas palabras y discurría que significaba ese saludo. El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin. María le dijo entonces al ángel:"¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen? El ángel le contestó: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios". María contestó: "Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho". Y el ángel se retiró de su presencia. (Lc. 1, 26-38) 

Desde aquel momento María se convierte en la madre del Hijo de Dios, una madre que cuida, protege, educa y ama, cuando nos referimos a la Virgen María siempre lo hacemos atribuyéndole estos calificativos, se preguntaran porque, y es sencillo, es porque conocemos como es una madre, todos tenemos o la tuvimos, sabemos que una madre se da así misma sin media, da lo que tiene y lo que no lucha por conseguirlo todo por ver que su familia tenga lo necesario, sin duda es uno de los dones más importantes en la sociedad y que Dios nos regala, ¿Por qué le llamamos madre a María? "Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: "Mujer, he ahí a tu hijo". Luego dice al discípulo: "He ahí a tu madre" (Jn 19, 26-27). Jesús en la cruz no proclamó formalmente la maternidad universal de María, pero instauró una relación materna concreta entre Ella y el discípulo predilecto. En esta opción del Señor se puede descubrir la preocupación de que esa maternidad no sea interpretada en sentido vago, sino que indique la intensa y personal relación de María con cada uno de los cristianos.

Es por ello querido lector que te invito a que te acerques a nuestra madre, esa madre que siempre está para escucharnos, vamos a consagrarnos siempre a María, en México tenemos a María en su advocación de Guadalupe, con ternura nuestra morenita del Tepeyac, 

¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?

Feliz Día de las Madres a todas aquellas Mujeres que tienen el Don más importante y que Dios les ha concedido.



Oración por las Madres. 

Padre Celestial: 

Te damos gracias por nuestras madres, a las que Tú les has confiado el cuidado precioso de la vida humana desde su inicio. 

Tú has dado a la mujer la capacidad de participar contigo en la creación de nueva vida. Haz que cada mujer pueda llegar a comprender el pleno significado de esta bendición.

Mira a cada madre que está esperando un hijo, fortalece su fe en Tu paternal cuidado y amor para con ella y para su hijo en camino. Dale valentía en tiempos de miedo o dolor, comprensión en los momentos de incertidumbre y duda, y esperanza en tiempos de problemas. Concédele alegría en el nacimiento de su hijo. 

Bendice a las madres a quienes les has dado el gran privilegio y la responsabilidad de ser formadoras de un niño o una niña. 

Haz que todas ellas puedan fomentar la fe de sus hijos, siguiendo el ejemplo de María, la Madre de Tu Hijo. 

Ayuda a todas las "madres espirituales", quienes están al cuidado de los hijos de otros y asumen su tarea con amor maternal, que puedan descubrir que engendrar vida es mucho más que dar a luz. 

Te pedimos que envíes el Espíritu Santo Consolador a las madres que han perdido hijos, que están enfermos o separados de sus familias, que se encuentran en peligro o problemas de cualquier tipo. Muéstrales Tu misericordia y dales fortaleza y serenidad. 

Colma de tu paz a las madres que ya no están con nosotros, que disfruten en Tu presencia del fruto de sus esfuerzos en la tierra. 

María, Madre del Cielo, intercede por todas las madres, sé su guía y consuelo. Alcánzales de Dios la Gracia para esta vida y la alegría eterna en la Gloria. 

Amén. 

Viernes de Dolores




Hoy 11 de abril del 2014 estamos a 2 días prácticamente de iniciar la semana santa, días en los cuales recordaremos la grandeza de DIOS y el gran acto de amor que tuvo con nosotros al enviar a su único hijo a padecer por nuestros pecados.

Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.

Jesús es el protagonista de estos momentos pero no podemos olvidar que María su madre lo acompaño de cerca y sintió más dolor que nadie al ver lo que sucedía con su hijo, con su único hijo, y como no iba a serlo, si una madre a toda costa quiere evitarnos el sufrimiento y la tristeza, pero cuando estamos en uno de esos momentos que nos sentimos solos ella está al pendiente para consolarnos y para recordarnos que DIOS nunca deja de preocuparse por cada uno de nosotros y de nuestras necesidades.

Hermanos, hoy es último viernes de cuaresma, día en que se levantan altares a la Virgen María en su advocación de Dolorosa para recordar los siete dolores que vivió esta gran mujer:

· Primer Dolor - La profecía de Simeón (cf. Lucas 2,22-35)
· Segundo Dolor - La huida a Egipto (Mateo 2,13-15)
· Tercer Dolor - El Niño perdido en el Templo (Lucas 2,41 -50)
· Cuarto Dolor - María se encuentra con Jesús camino al Calvario (IV Estación del Vía Crucis)
· Quinto Dolor - Jesús muere en la Cruz (Juan 19,17-39)
· Sexto Dolor - María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (Marcos 15, 42-46)
· Séptimo Dolor -Jesús es colocado en el Sepulcro (Juan 19, 38-42)

En cada uno de ellos a pesar de que le causaron angustia, incertidumbre, miedo y tristeza María experimenta la grandeza del Señor porque confía plenamente en el Señor y sabe que todo tiene un propósito maravilloso.

Como tradición los altares se levantan en los hogares donde se posee esta imagen y también comparten con toda la gente que visita cada uno de los altares agua fresca, nieve, paletas, esto en representación de las lágrimas que derramo María.

Queridos hermanos tomemos a María como ejemplo de fortaleza y humildad para vivir de manera adecuada los momentos que dieron origen a nuestra salvación y acompañemos a Jesús tal y como ella lo hizo.



YO + CRISTO = CUARESMA




El mundo de hoy atareado por todas sus ocupaciones poco o nada se preocupa por vivir en sintonía con el mundo de Jesús.

Es fácil detectar que la prioridad de vida de muchos gira entorno a todo, menos a lo más importante, que es DIOS, pero como queremos que nuestra vida gire en torno a él sí para empezar si ni siquiera nos conocemos realmente, si no entendemos la gran necesidad que tenemos de él, es elemental primero descubrirme a mí mismo, si me conozco, seré capaz de descubrir el rostro de Cristo en mi persona.

Actualmente nos cuesta mucho trabajo responder ciertas interrogantes como: ¿quién soy?, ¿para qué estoy aquí?, ¿es importante mi existencia?, ¿Qué hago?, ¿qué debería hacer?, en ocasiones somos capaces de responderlas pero todo desde la perspectiva del hombre y no nos cuestionamos sobre qué es lo que DIOS quiere, no lo que yo quiero, recordemos y tengamos presente que los planes de DIOS no son iguales a los planes del hombre, siempre serán mejores los de Él, los planes de él buscan que el hombre se salve y tenga vida eterna.

Sabías que…

1. Somos seres valiosos que tuvieron la dicha de que DIOS los haya creado.
2. No somos obra de la casualidad, estamos planeados desde el inicio de los tiempos.
3. Somos hijos de DIOS, hermanos de JESÚS e instrumentos del ESPÍRITU SANTO.
4. Es nuestro deber amarnos a nosotros mismos como DIOS nos ama, pues recordemos si no tengo amor nada soy.
5. Somos un regalo para el mundo, una esperanza para el pueblo.

El papa su santidad Francisco nos dice:

· El amor nos hace semejantes, crea igualdad, derriba los muros y las distancias. Y Dios hizo esto con nosotros. Jesús, en efecto, «trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre.
· Lo que nos da verdadera libertad, verdadera salvación y verdadera felicidad es su amor lleno de compasión, de ternura, que quiere compartir con nosotros.
· La única verdadera tristeza es no ser santos.
· El Evangelio es el verdadero antídoto contra la miseria espiritual.

Que en este tiempo de cuaresma seamos capaces de reflexionar, de crecer y manifestar por medio del testimonio a cuantos viven en la miseria material, moral y espiritual el mensaje evangélico, que se resume en el anuncio del amor del Padre misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona.

La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele.

PORTA FIDEI "LA PUERTA DE LA FE"




La puerta de la fe es una encíclica que fue escrita por el papa emérito Benedicto XVI, su contenido nos remarca tres puntos esenciales que como católicos necesitamos poner más empeño:

1. La fe.

2. Ser una iglesia renovada.

3. Dar testimonio.

La fe es un don, un regalo que DIOS, el camino para poder llegar a la salvación; en muchas ocasiones es muy fácil perderla o convertirla en una simple rutina, sin embargo DIOS nos hace la invitación para redescubrirla, para encontrar esa alegría y entusiasmo que hemos perdido, para volver a acercarnos y creer en él de nuevo. 

La renovación de la iglesia pasa a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes con su misma existencia, los cristianos estamos llamados efectivamente a hacer resplandecer la Palabra de la verdad que el Señor Jesús nos dejo.

San Pablo nos dice: “Con el corazón se cree, con los labios se profesa”. Hoy es necesario un compromiso más convencido a favor de una nueva evangelización para comunicar la fe y que mejor manera que predicar con el ejemplo. Debemos suscitar en cada uno de nosotros un sincero y constante acto de conversión. Pues, ¿de qué le sirve a uno, hermanos míos decir que tiene fe, si no tiene obras?

Finalmente el 24 de noviembre del presente se concluirá el AÑO DE LA FE, sin embargo el culmen de este año no significa el fin, sino mas bien es el inicio de una nueva vida en la cual los tres puntos mencionados anteriormente jugaran un papel muy importante.

Fiesta de todos los Santos



Celebramos a las personas que han llegado al cielo, conocidas y desconocidas. 1 de noviembre

Este día se celebran a todos los millones de personas que han llegado al cielo, aunque sean desconocidos para nosotros. Santo es aquel que ha llegado al cielo, algunos han sido canonizados y son por esto propuestos por la Iglesia como ejemplos de vida cristiana.

Comunión de los santos

La comunión de los santos, significa que ellos participan activamente en la vida de la Iglesia, por el testimonio de sus vidas, por la transmisión de sus escritos y por su oración. Contemplan a Dios, lo alaban y no dejan de cuidar de aquellos que han quedado en la tierra. La intercesión de los santos significa que ellos, al estar íntimamente unidos con Cristo, pueden interceder por nosotros ante el Padre. Esto ayuda mucho a nuestra debilidad humana.

Su intercesión es su más alto servicio al plan de Dios. Podemos y debemos rogarles que intercedan por nosotros y por el mundo entero.

Aunque todos los días deberíamos pedir la ayuda de los santos, es muy fácil que el ajetreo de la vida nos haga olvidarlos y perdamos la oportunidad de recibir todas las gracias que ellos pueden alcanzarnos. Por esto, la Iglesia ha querido que un día del año lo dediquemos especialmente a rezar a los santos para pedir su intercesión. Este día es el 1ro. de noviembre.

Este día es una oportunidad que la Iglesia nos da para recordar que Dios nos ha llamado a todos a la santidad. Que ser santo no es tener una aureola en la cabeza y hacer milagros, sino simplemente hacer las cosas ordinarias extraordinariamente bien, con amor y por amor a Dios. Que debemos luchar todos para conseguirla, estando conscientes de que se nos van a presentar algunos obstáculos como nuestra pasión dominante; el desánimo; el agobio del trabajo; el pesimismo; la rutina y las omisiones.

Se puede aprovechar esta celebración para hacer un plan para alcanzar la santidad y poner los medios para lograrlo:

¿Como alcanzar la santidad?

- Detectando el defecto dominante y planteando metas para combatirlo a corto y largo plazo.

- Orando humildemente, reconociendo que sin Dios no podemos hacer nada.

- Acercándonos a los sacramentos.

Un poco de historia

La primera noticia que se tiene del culto a los mártires es una carta que la comunidad de Esmirna escribió a la Iglesia de Filomelio, comunicándole la muerte de su santo obispo Policarpo, en el año156. Esta carta habla sobre Policarpo y de los mártires en general. Del contenido de este documento, se puede deducir que la comunidad cristiana veneraba a sus mártires, que celebraban su memoria el día del martirio con una celebración de la Eucaristía. Se reunían en el lugar donde estaban sus tumbas, haciendo patente la relación que existe entre el sacrificio de Cristo y el de los mártires



La veneración a los santos llevó a los cristianos a erigir sobre las tumbas de los mártires, grandes basílicas como la de San Pedro en la colina del Vaticano, la de San Pablo, la de San Lorenzo, la de San Sebastián, todos ellos en Roma. 

Las historias de los mártires se escribieron en unos libros llamados Martirologios que sirvieron de base para redactar el Martirologio Romano, en el que se concentró toda la información de los santos oficialmente canonizados por la Iglesia.

Cuando cesaron las persecuciones, se unió a la memoria de los mártires el culto de otros cristianos que habían dado testimonio de Cristo con un amor admirable sin llegar al martirio, es decir, los santos confesores. En el año 258, San Cipriano, habla del asunto, narrando la historia de los santos que no habían alcanzado el martirio corporal, pero sí confesaron su fe ante los perseguidores y cumplieron condenas de cárcel por Cristo.

Más adelante, aumentaron el santoral con los mártires de corazón. Estas personas llevaban una vida virtuosa que daba testimonio de su amor a Cristo. Entre estos, están san Antonio (356) en Egipto y san Hilarión (371) en Palestina. Tiempo después, se incluyó en la santidad a las mujeres consagradas a Cristo.

Antes del siglo X, el obispo local era quien determinaba la autenticidad del santo y su culto público. Luego se hizo necesaria la intervención de los Sumos Pontífices, quienes fueron estableciendo una serie de reglas precisas para poder llevar a cabo un proceso de canonización, con el propósito de evitar errores y exageraciones.



El Concilio Vaticano II reestructuró el calendario del santoral:

Se disminuyeron las fiestas de devoción pues se sometieron a revisión crítica las noticias hagiográficas (se eliminaron algunos santos no porque no fueran santos sino por la carencia de datos históricos seguros); se seleccionaron los santos de mayor importancia (no por su grado de santidad, sino por el modelo de santidad que representan: sacerdotes, casados, obispos, profesionistas, etc.); se recuperó la fecha adecuada de las fiestas (esta es el día de su nacimiento al Cielo, es decir, al morir); se dio al calendario un carácter más universal (santos de todos los continentes y no sólo de algunos). 


Categorías de culto católico

Los católicos distinguimos tres categorías de culto:

- Latría o Adoración: Latría viene del griego latreia, que quiere decir servicio a un amo, al señor soberano. El culto de adoración es el culto interno y externo que se rinde sólo a Dios.

- Dulía o Veneración: Dulía viene del griego doulos que quiere decir servidor, servidumbre. La veneración se tributa a los siervos de Dios, los ángeles y los bienaventurados, por razón de la gracia eminente que han recibido de Dios. Este es el culto que se tributa a los santos. Nos encomendamos a ellos porque creemos en la comunión y en la intercesión de los santos, pero jamás los adoramos como a Dios. Tratamos sus imágenes con respeto, al igual que lo haríamos con la fotografía de un ser querido. No veneramos a la imagen, sino a lo que representa.



- Hiperdulía o Veneración especial: Este culto lo reservamos para la Virgen María por ser superior respecto a los santos. Con esto, reconocemos su dignidad como Madre de Dios e intercesora nuestra. Manifestamos esta veneración con la oración e imitando sus virtudes, pero no con la adoración.

Los motivos del lobo



El varón que tiene corazón de lis, 
alma de querube, lengua celestial, 
el mínimo y dulce Francisco de Asís, 
está con un rudo y torvo animal, 
bestia temerosa, de sangre y de robo, 
las fauces de furia, los ojos de mal: 
el lobo de Gubbio, el terrible lobo.

Este fragmento de “los motivos del lobo” de Rubén Darío, narra el encuentro que tuvo Francisco de Asís con el lobo de Gubbio, al mismo tiempo nos hace darnos cuenta de la nobleza de Francisco. Es ya sabido para quienes vivimos en este pueblo de Comonfort, que hoy también estamos de fiesta, pues es el día que conmemoramos a nuestro santo patrono; San Francisco de Asís. Admirado por muchos, no solo católicos, incluso hermanos de otros credos sienten gran admiración y respeto por el, así como muchos ecologistas por que las enseñanzas de Francisco van más allá de un simple himno. Pues reflejan una total nobleza, obediencia y un profundo contacto con el Salvador de los hombres, una total comunión.

A ejemplo de su vida podemos presenciar el modelo que Cristo nos ha querido regalar, una gran bendición el tenerlo presente en nuestro pueblo de Comonfort, como un gran signo de que aquí también le admiramos y recordamos con gran cariño.

Y especial es este día para muchos que hoy reciben por primera vez El Cuerpo y La Sangre de Cristo, para otros más pues hoy son confirmados en la fe, la fe que nos ha acompañado en este caminar. Mi Dios y mi Todo, decía Francisco, esas sus palabras, ¡que palabras tan dulces y armoniosas! Si tenemos de esta manera a Dios seremos verdaderos creyentes, verdaderos adoradores del Padre, en espíritu y en verdad. Amén.